Dios envió a todos sus Profetas a este mundo con un único propósito, el de sembrar en los corazones humanos amor y buena voluntad, y por esta gran aspiración ellos estuvieron dispuestos a sufrir y a ofrendar sus vidas. Todos los Libros Sagrados fueron escritos para guiar y dirigir a las gentes por los senderos del amor y la unidad; y, no obstante, a pesar de ello, tenemos ante nosotros el triste espectáculo de la guerra y del derramamiento de sangre.

Cuando hojeamos las páginas de la historia, pasada y presente, vemos la negra tierra enrojecida de sangre humana. Los seres humanos se matan unos a otros como lobos salvajes, y olvidan las leyes del amor y la tolerancia.

… sólo si el desarrollo material marcha a la par del crecimiento espiritual, podrá alcanzarse un verdadero progreso, y hacer que reine en el mundo la Paz Más Grande. Si todas las personas siguieran los Sagrados Consejos y las Enseñanzas de los Profetas, si la Luz Divina brillara en todos los corazones y si fuesen realmente religiosas, muy pronto veríamos la paz sobre la tierra y el Reino de Dios entre los seres humanos. – ‘Abdu’l-Bahá, La sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 140-141

¿Por qué la humanidad trata a los profetas con tanta dureza?

Cada vez que aparece un profeta de Dios, lo perseguimos, torturamos, exiliamos o lo ejecutamos.

Why-do-Prophets-Suffer-3La historia ha demostrado ese patrón una y otra vez. Los grandes profetas de Dios – Buda, Krishna, Zoroastro, Moisés, Cristo, Muhammad, El Báb y ahora Bahá’u’lláh – todos sufrieron tremendamente cuando trataron de traer su mensaje de amor, paz y unidad al mundo.

Ellos fueron perseguidos por su propio pueblo, sus vecinos, aún el clero de sus religiones cuyas profecías llegaron a cumplir.

La misión de Bahá’u’lláh, como el último ejemplo, fue prescrita y definitiva: unificar a la humanidad y poner fin a la guerra. Bahá’u’lláh sufrió enormemente mientras trabajaba hacia esa misión, al igual que Sus seguidores y mártires, como lo hacen los bahá’ís inocentes en las cárceles iraníes hoy en día por sus creencias religiosas. ¿Por qué? Bahá’u’lláh abordó esta pregunta de esta manera:

Hemos aceptado ser sometidos a males y aflicciones para que os purifiquéis de toda inmundicia terrenal. ¿Por qué rehusáis entonces meditar en vuestros corazones sobre Nuestro propósito? ¡Por la rectitud de Dios! A quienquiera que reflexione sobre las tribulaciones que hemos sufrido se le desvanecerá el alma de pena. Tu Señor mismo atestigua la verdad de Mis palabras. Hemos soportado el peso de todas las calamidades para purificaros de toda corrupción terrenal, y, sin embargo, os mostráis indiferentes. – Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 345.

¿Por qué las personas causan tanto sufrimiento a los corazones y almas de estas divinas Gemas de Santidad?

Bahá’u’lláh nos hace la misma pregunta:

Considera el pasado. Cuántos hombres, ya fueran de distinguida o de baja condición, han esperado ansiosamente, en toda época, el advenimiento de las Manifestaciones de Dios en las santificadas personas de Sus Elegidos. Cuántas veces han aguardado Su venida, con qué frecuencia han suplicado para que sople la brisa de la misericordia divina y aparezca la Belleza prometida desde detrás del velo del ocultamiento, y sea manifestada a todo el mundo. Y siempre que se abrieron las puertas de la gracia, y se vertieron sobre la humanidad las nubes de la munificencia divina, y resplandeció la luz del Invisible sobre el horizonte del poder celestial, todos ellos Le negaron, y se apartaron de Su rostro, el rostro de Dios mismo… – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, página 27.

Y luego la responde de esta manera:

Por consiguiente, semejante comportamiento no puede atribuirse sino a la estrechez de mente de aquellas almas que vagan por el valle de la arrogancia y el orgullo, que están perdidas en el desierto del alejamiento, que transitan por los caminos de sus vanas fantasías y siguen las órdenes de los jefes de su religión. Su principal interés es la mera oposición, y su único deseo es desconocer la verdad. Para todo observador perspicaz es evidente y manifiesto que, si en los días de cada una de las Manifestaciones del Sol de la Verdad esta gente hubiese purificado sus ojos, sus oídos y sus corazones de todo lo que hubieran visto, oído y sentido, de seguro no se habrían privado de ver la belleza de Dios, ni se habrían desviado tanto de los aposentos de gloria. Pero pesaron el testimonio de Dios con la medida de su propio conocimiento, tomado de las enseñanzas de los jefes de su religión, y al encontrarlo en desacuerdo con su limitado entendimiento, se dispusieron a perpetrar actos tan indecorosos… – Ibíd., página 28-29

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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